Su cabeza estaba apoyada sobre su pecho, escuchaba cada latido de su corazón, este latía con fuerza, parecía salir de su pecho, ella estaba dormida, pero estaba escuchando cada latido y sonreía, acariciaba su torso desnudo, bajo la sabana, abrazandose a él, con fuerza. Aquello le parecía un sueño, no quería despertar, pero era la hora, debía hacerlo. Al despertar, él ya no estaba allí, había desaparecido y no quedaba nada de él. Al ver aquello, suspiró tirandose de nuevo sobre la cama.

No hay comentarios:
Publicar un comentario