lunes, 20 de diciembre de 2010

He.


Su cabeza estaba apoyada sobre su pecho, escuchaba cada latido de su corazón, este latía con fuerza, parecía salir de su pecho, ella estaba dormida, pero estaba escuchando cada latido y sonreía, acariciaba su torso desnudo, bajo la sabana, abrazandose a él, con fuerza. Aquello le parecía un sueño, no quería despertar, pero era la hora, debía hacerlo. Al despertar, él ya no estaba allí, había desaparecido y no quedaba nada de él. Al ver aquello, suspiró tirandose de nuevo sobre la cama.

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